Las feromonas son sustancias químicas secretadas con el fin de provocar un comportamiento de atracción sexual determinado en otro individuo de la misma especie. Son por tanto un medio de señales cuyas principales ventajas son el gran alcance y la evitación de obstáculos, puesto que son arrastradas por el aire.
Actualmente, se conocen dos vías olfativas separadas: olores normales y feromonas. La vía de olores normales proyecta en el sistema nervioso, sistema límbico y amígdala. La vía de las feromonas proyecta en el órgano vomeronasal, bulbo olfatorio secundario, amígdala e hipotálamo.
En el antiguo Egipto, se ha reconocido el uso de feromonas para la fabricación de perfumes. Este era fabricado a base del sudor de hombres seleccionados para este trabajo y depositado en tinajas para luego ser mezclado con fragancias. Al parecer, los egipcios habían descubierto que el sudor contenía sustancias afrodisíacas para el ser humano, sobre todo sudor de personas sanas físicamente y vigorosas.